17 de octubre de 2012

Capacidad estomacal - Antes y después del Bypass Gástrico

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Gente, acá les dejo mi último video, donde cuento como varió la cantidad de alimento que podía ingerir antes y lo que podemos comer luego de operados los pacientes bariátricos. El video está basado en uno muy interesante de una blogger Brasilera también operada Janete, ella sin saberlo fué muy importante en mi estapa prequirúrgica ya que sus videos me sirvieron para ver los futuros cambios que iban a sucederme. Un beso. Espero les guste.

26 de septiembre de 2012

Mi descenso de peso en cifras.

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Para los que preguntan habitualmente como fué mi descenso de peso acáles dejo un cuadrito con mis registros, el 20/12/2011 fue mi cirugía de ByPass Gástrico.

IMC: Índice de masa corporal, pueden calcular el suyo en el siguiente sitio web,  http://www.indicemasacorporal.org/


25 de septiembre de 2012

Ventajas del Bypass gástrico antes del embarazo

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Someterse a un bypass gástrico antes del embarazo pudiera evitar que sus hijos padezcan de obesidad


Las mujeres que padecen obesidad y se someten a un  procedimiento de reducción de peso como el bypass gástrico pudieran no sólo mejorar su salud y su calidad de vida, sino que estarían disminuyendo la probabilidad de que sus hijos padezcan obesidad.

Un estudio publicado en diciembre del 2006 en la revista Pedriatrics, señala que las mujeres obesas que tuvieron una cirugía de bypass gástrico antes de su embarazo, han prevenido con esto que sus hijos desarrollen obesidad.

Este estudio encontró que en dichas mujeres, el riesgo de que sus hijos fueran obesos disminuyó un 52% y ninguna de ellas tuvo bebés con bajo peso al nacer. Esto último es importante ya que el bypass gástrico conlleva el riesgo de causar una baja nutrición.

La cirugía debypass gastrico, también conocida como cirugía bariátrica, se usa para ayudar a las personas con obesidad mórbida a perder peso. Aunque esta cirugía tiene diversas variantes, el procedimiento básico abarca engrapar una larga porción del estómago y unir de nuevo el intestino a la parte menor que queda. Debido a que el estómago disminuye su capacidad, los pacientes son incapaces de comer demasiada comida y se sienten satisfechos mucho más rápido.

Es importante mencionar también, que es necesario esperar al menos 18 meses después de la cirugía de bypass gástrico para quedar embarazada, debido a que durante los primeros meses después de la cirugía el paciente pierde grandes cantidades de peso y esto pudiera resultar perjudicial para el bebé. Después de 18 meses la pérdida de peso abra disminuido y el paciente pudiera estar en condiciones de buscar embarazarse.

Recuerde, cada paciente es diferente y único, consulte con su médico y el determinará cuál de las cirugías bariátricas es su mejor opción, así mismo el determinará cuando es el momento ideal para comenzar a buscar un embarazo.


Dr. Hector Bernal
www.adios-obesidad.com

Sobre el Autor: Hector Bernal es Médico Cirujano especialista en cirugía metabólica y de obesidad. Miembro de la federación Internacional de Cirugía de Obesidad (IFSO). Profesor titular en la Escuela de Medicina de la Universidad Autónoma de Chihuahua en Chihuahua México.

¿Cómo comer después de una cirugía bariátrica?

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Antes de someterse a una cirugía de obesidad, el paciente debe aprender algunas pautas nutricionales que lo ayudarán a sobrellevar mejor el proceso posterior a la intervención quirúrgica. No se está sometiendo a un procedimiento milagroso y parte del éxito dependerá de la voluntad y los buenos conocimientos que se adquieran.

Cuando el paciente se propone someterse a una cirugía  bariátrica, una de sus principales preocupaciones es si podrá comer de todo luego de operado. Generalmente le cuesta imaginar su vida sin determinados alimentos que le causan mayor placer y se convierten en una auténtica adicción.

Aprender a seleccionar qué comer y por qué es parte de la recuperación del obeso. Ud. no dejará de encontrar delicioso un trozo de chocolate pero sabrá entender qué es más aconsejable para su salud.

Los alimentos dulces son, en general, hipercalóricos y no son ricos en nutrientes. Su alto contenido en azúcar y grasas los convierte en una tentación para la mayoría de las personas. A la hora de cuidar nuestra salud y alimentación, estos productos son muy perjudiciales ya que generan adicción y pueden contribuir a un rebote en el peso del paciente.

Estamos acostumbrados a comer gran cantidad de productos elaborados que contienen todo tipo de endulzantes, químicos, conservantes y añadidos para dar sabor, color y textura. Por eso, cuanto las ganas de comer apremian, no pensamos en las opciones saludables. Sin embargo, muchos alimentossanos pueden saciarnos rápidamente y por pocas calorías.

Cuando se siente la necesidad de comer algo dulce, se puede recurrir a una solución natural. Es posible realizar ricos postres sin recurrir al chocolate o al azúcar: los polos de agua y la nata sin azúcar congelada y mezclada con frutas pueden ser ricos helados naturales. El queso crema se puede convertir en un riquísimo postre si se mezcla con edulcorante y canela, también esta mezcla se puede utilizar para rellenar un crepe.

Ingerir frutas de todo tipo es muy importante para superar la adicción a los dulces, ya que son ricas en azúcares naturales. Sólo es cuestión de cambiar nuestra mentalidad y entender que lo rico no siempre tiene que ser super elaborado.

También es recomendable, el realizar un detenido análisis de los propios hábitos alimenticios cuando se selecciona el tipo de cirugía bariátrica ha realizarse, por ejemplo: a algunas personas les será muy difícil dejar el hábito de comer algunos alimentos líquidos altos en calorías, como las malteadas, los licuados o el alcohol, para estos pacientes es mucho más recomendable el someterse a una cirugía de bypass gástrico que una banda gástrica o lap band.


Dr. Hector Bernal
www.adios-obesidad.com

Sobre el Autor: Hector Bernal es Médico Cirujano especialista en cirugía metabólica y de obesidad. Miembro de la federación Internacional de Cirugía de Obesidad (IFSO). Profesor titular en la Escuela de Medicina de la Universidad Autónoma de Chihuahua en Chihuahua México.

Destierre a su pesimista interno

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Una visión oscura de la vida puede transformar triunfos en derrotas... Somos responsables de nuestra desdicha o felicidad.


  • Siempre ven el vaso medio vacío.
  • No encuentran nada positivo para rescatar de su vida diaria. 
  • Lo que hacen les resulta aburrido, tedioso, insoportable.
  • Parecen ir por la vida arrastrando los pies y su alma con una permanente queja que ve siempre en los otros, en el destino o en la mala suerte el origen de todas sus desgracias. 

¿Reconoce esta descripción?

¿Conoce a alguien de su entorno con estas características? 


Así es una persona pesimista. Alguien peligrosamente influyente: basta conversar con un pesimista para quedar con dolor de cabeza, bostezos y una idea negra acerca del futuro.

Para el psiquiatra David Burns, muchas veces las personas son ilusionistas del pesimismo. Su visión de la vida transforma posibles triunfos en fracasos o derrotas. Construyen, a cada paso y con cada pensamiento, esa vida monótona y gris de la que tanto se quejan. Cargan su mente de pensamientos tan negativos que distorsionan la visión de su mundo y la transforman en algo sombrío que les impide ver cualquier tipo de esperanza.

¿Cómo cambiar esta percepción? En primer lugar es preciso reconocerla. Quien se encuentra enceguecido por este modo negativo de pensar difícilmente pueda una mañana levantarse y decir “hoy empezaré a disfrutar de la vida”.

Hacerse cargo de uno mismo, convertirse en responsable de la construcción de la dicha o la desdicha, es un camino sinuoso pero no imposible de transitar. Las claves que compartimos a continuación intentan ayudar al pesimista a que se reconozca. También pueden ser una guía para que quien convive con un pesimista pueda implementar estrategias y ayudarlo (o ayudarse).

De cualquier modo, buscar atención profesional suele ser la mejor recomendación. El trabajo terapéutico es el complemento ideal de la voluntad de cambio, especialmente en aquellos que no encuentran solos la salida. Muchas veces mostrarle al pesimista lo afortunado que es por tener trabajo, salud, afecto y contención no resulta suficiente para que modifique su manera de pensar, arraigada durante años. Optimista no se nace, se hace. Pesimista, también. En cualquier caso uno mismo decide (no sin dificultades pero sí con total libertad) qué es lo que elige para su propia vida. Usted ... ¿qué prefiere?.

1. Evite los pensamientos extremistas.


“Blanco o negro”, “todo o nada”. Este modo de pensar tiene categorías tajantes, sin grises. Esten los héroes o los perdedores, sin término medio. Cualquier pequeño tropiezo favorece la frustración. El perfeccionismo que se oculta detrás de este razonamiento paraliza la acción e impide ver que es posible aprender incluso de los errores y que hay pequeñas cosas que merecen ser reconocidas como fuentes de bienestar.

2. Detecte las generalizaciones.


Haber tenido una mala experiencia no implica que necesariamente se repetirá en el presente o el futuro (siempre que no siga haciendo lo que lo condujo al fracaso). Revise en qué circunstancias tiende a generalizar por vivencias negativas del pasado. Puede ser por problemas con personas (familiares, amigos, pareja, compañeros de trabajo) o situaciones sociales (fiestas, reuniones laborales, viajes). Una vez que las detecte, pregúntese cuál es la evidencia de que volverá a tropezar otra vez con la misma piedra.

3. Haga un esfuerzo por ver el medio vaso lleno.


Si pasa por alto cada vivencia positiva es porque (aunque no se dé cuenta) está eligiendo erradicar de su mente todo lo positivo que le traería bienestar y calma mental, y se permite registrar solo el desecho emocional. Es un callejón sin salida: con esa actitud lo único que conseguirá es alimentar el círculo vicioso del pesimismo. Haga el esfuerzo conciente de anotar todas las noches dos cosas positivas. Incluya las pequeñas (alguien le dijo algo lindo, el colectivo no se demoró, el clima es agradable). A medida que pasen los días, sintonice las experiencias positivas con aquellas cosas que disfruta y antes pasaba por alto (la música que más le gusta, la compañía de alguien, el sol a la mañana). Con el ejercicio verá que podrá rescatar, progresivamente, momentos del día en los que se sintió a gusto.

4. Disfrute de sus logros.


Reconozca y abandone el hábito de “buscarle el pelo al huevo” o “la quinta pata al gato”. No se trata de que se conforme sino, por el contrario, de que se relaje y disfrute. Si está haciendo un plan para bajar de peso y una semana no hay cambios... ¡felicítese por no haber subido! (el medio vaso lleno). Recién después revise qué hacer para alcanzar resultados que se ajusten a sus expectativas.

5. No saque conclusiones apresuradas.


Usted es pesimista, no adivino. Entonces lo que piensa puede jugarle una mala pasada. Si alguien se demora y no llega a horario, no es que lo dejará plantado... quizá perdió el colectivo. Si quedaron en llamarlo y no lo hicieron no significa que no lo quieran lo suficiente... tal vez el llamado se demore por algún contratiempo. Cada vez que saque una conclusión negra y apresurada, respire profundamente y revise qué es lo que lo lleva a imaginar finales tristes.

6. Deje de magnificar los problemas.


Haga de cuenta que sus ojos tienen una lente magnificadora de problemas a proporciones gigantescas. Mientras vea la vida desde este punto distorsionado no podrá alcanzar sus metas: le será imposible ver los problemas en tamaño real. Ajuste la proporción de lo que vive usando una escala práctica del 1 al 5. Lo que sucede es extremadamente difícil/insoportable (nivel 5) hasta normalmente soportable (nivel 1). Cuando haya puntuado la situación, revíselo con sentido común. Si se anima, converse con alguien de confianza y cuéntele lo que siente. Esté abierto a otras opiniones, averigüe qué sintieron o hicieron otras personas en una situación similar. Por lo general nada es tan terrible como parece a primera vista.

7. Deje de evaluar todo de acuerdo a cómo se siente.


Si es una persona pesimista tenderá a evaluar su vida desde un estado de ánimo negativo. Aprenda a desconfiar de sus emociones hasta que esté preparado para advertir que pueden traicionarlo. No es una persona insignificante aunque así se sienta. Ni es una persona inútil aunque algo no haya salido perfecto. Recurra a la lógica. A veces a pesar de que uno haga las cosas bien los resultados no son los esperados. Así es la vida... y eso no es tan terrible. Usted puede soportarlo.

8. Suelte el pasado.


Lo que debería haber hecho y no hizo... ya pasó. Deje atrás el ayer, deje ir el pasado. Ya no puede hacer nada por cambiarlo aunque se arrepienta de lo que haya hecho o dejado de hacer. Revivir permanentemente esto solo atrae frustración y amargura y lo hace seguir perdiendo la oportunidad de alcanzar el bienestar que se renueva todos los días.

9. Abandone las etiquetas.


Los pesimistas suelen tenen un soliloquio lleno de etiquetas autodegradantes. Al mínimo error que se comete este diálogo interno se dispara con recriminaciones tales como: “estúpido”, “idiota”, “perdedor”, “fracasado”. Reemplazar estos pensamientos negativos automáticos exige trabajo. No pretenda borrarlos de una día para el otro. Comience por reconocerlos en el preciso momento en que aparecen. Descubra en qué ocasiones se dispara el play y reproduce estas etiquetas y, cuando lo esté haciendo, deténgase. Pulse un stop mental de inmediato. Abandone concientemente (quizá con esfuerzo) esa reproducción. Diga “¡basta!” mentalmente o en voz alta. Deténgase y cambie el foco de atención intencionalmente. Recuerde que quizá hace tiempo que se autoetiqueta sin darse cuenta. De a poco empiece a reemplazar esas etiquetas negativas y pesimistas por otras. Haga una lista de sus virtudes, de sus cualidades positivas. No hay razón para que se maltrate con pensamientos autodestructivos.

10. Escriba un diario.

 

Anote sus pensamientos sin omitir ninguno. En lo posible, describa la situación detalladamente. De este modo podrá revisar cuáles son los disparadores de pensamientos pesimistas. Si, en cambio, descubre que fueron pensamientos positivos y conductas proactivas (que le permitieron encontrar una solución óptima a la situación) dése una palmada y propóngase aplicar ese recurso en otros ámbitos. La clave está en pensar en soluciones, en elaborar alternativas, en construir salidas que le permitan mejorar aquello que siente que no va como desea. Si se queda en el lamento permanente, rezongando por la vida que “le tocó”, podrá hacer poco para construir la vida que quiere vivir y, sin dudas, que se merece.


Prof. Dr. Alberto Cormillot

Modificar "El loop de la rutina", muy interesante!

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Examine sus comportamientos de rutina y encare los viejos problemas con respuestas nuevas.  

Desarrollamos la mayoría de las acciones cotidianas en piloto automático, atados a la costumbre, algo que los científicos bautizaron “el loop de la rutina”. 

El modo en que nos bañamos, agarramos la lapicera, abrimos la puerta o reaccionamos ante situaciones habituales, está coordinado desde los ganglios básicos del cerebro.

Son acciones que requieren mucho menos energía que las decisiones a nivel consciente, reguladas por el sistema ubicado en la corteza prefrontal. El cerebro organiza las tareas rutinarias automáticamente y así destina para ellas menos energía, que reserva para situaciones que la requieran en mayor cantidad, como el momento de resolver un conflicto, por ejemplo.

A pesar de esta aparente automaticidad, el loop consta de tres componentes. Saber identificarlos puede aumentar las posibilidades de éxito cuando se desea modificar hábitos muy arraigados:

1. Disparador. Cualquier situación o sensación: tener una discusión o sentir hambre, por ejemplo.

2. Comportamiento rutinario. La acción que suele seguir al disparador: darse una comilona, por ejemplo.

3. Recompensa. Sensación de bienestar que afianza el comportamiento rutinario y ayuda a grabarlo para ser utilizado en situaciones similares en el futuro.

Para los neurocientíficos la clave está en no pretender modificar los tres componentes en forma simultánea. Al contrario, hay que mantener el disparador y la recompensa y focalizar la atención en el comportamiento, en modificar la conducta repetitiva. Por ejemplo, si habitualmente una discusión con su pareja lo lleva a atacar la heladera, interponer conscientemente una acción alternativa como salir a caminar o darse un baño.

En plan de reemplazar hábitos es interesante aprovechar los períodos en que las costumbres cotidianas deben cambiar a la fuerza. Una enfermedad transitoria, un viaje de placer, un fin de semana largo, son instancias en las que el piloto automático se desajusta y pueden resultar excelentes para modificar las conductas más nocivas. Incluso situaciones estresantes como una separación o una mudanza pueden ser ideales para plantearse cambios mayores como dejar de fumar, empezar una dieta o iniciarse en un nuevo deporte. Para algunas personas las iniciativas tomadas en esos momentos de turbulencia son mucho más duraderas que aquellas que se asumen en el  quehacer  cotidiano.

Sin duda, una forma muy positiva de aprovechar las dificultades para desactivar el loop de la rutina y retomar el control consciente de las riendas de su vida. De la práctica perseverante de estas nuevas respuestas dependerá el grado de éxito que alcance. Pero, ¡atención!, para adoptar los nuevos hábitos que reemplacen a su comportamiento rutinario se requiere una decisión formal y consciente de ganarle al piloto automático.

Si está pensando en mejorar su alimentación, bajar unos kilos o dejar de fumar, recuerde que:

* poner por escrito la planificación para cambiar un hábito obliga al cerebro a salirse del automático y le recuerda cuál es el nuevo plan.

* las posibilidades de éxito aumentan mucho si si se visualiza lo que se quiere alcanzar: se imagina a usted mismo delgado, activo, con los pulmones libres, etc.

Fuente: Dr. Cormillot.

21 de septiembre de 2012

Mis primeros 9 meses (Para Mariana, Maxi y Andrea)

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Hoy es un día especial, por nada en particular y por muchas cosas a la vez.

Quizás lo que lo haga tan  especial es que me animé a escribir nuevamente, pero a la vez es un día como cualquier otro, salvo que hoy 21 de Septiembre es el día de los estudiantes, arranca la primavera y es el día de la sanidad, pareciera que nada tiene sentido pero para mí estas tres cosas hacen que hoy sea un día especial.

Hoy hace un año exactamente que tenía mi segunda entrevista con mi cirujano y lo iba a visitar para decirle que estaba decidida y que iba a optar por la cirugía que termino cambiándome la vida por completo en tan solo un año.

Hoy también es el comienzo de la primavera, recuerdo que hace un año exactamente me prometí a mi misma que la primavera que comenzaba era la última que me iba a encontrar obesa, y acá estamos, un año después con 50 kilos menos.

También recuerdo el día de la sanidad porque obviamente mi segunda entrevista con mi cirujano se pospuso por dicho motivo y mi respuesta sobre la cirugía tuvo que esperar una semana más y recuerdo que me dije…”Día de la sanidad”, bué, por algo será, estoy decidida a llevar una vida más sana así que todo esto tiene que ser parte del engranaje para el cambio y quizás también una “pista” de todo lo que iba a venir.

Hace un año tenía muchos planes y pocas certezas de que me iba deparar el futuro. Muchas veces me había propuesto bajar de peso y hacer dietas y tratamientos diversos y gimnasios y caminatas y todo lo que se les ocurra y nada daba resultados a largo plazo y las frustraciones aparecían rápido.

Mi gran miedo era también “fracasar” en éste intento. Había logrado dejar de fumar y eso ya era muy importante para mí, la lucha había sido BRUTAL, pasar de cuarenta cigarrillos diarios a cero, de un día para el otro, no estaba preparada para un nuevo fracaso, no sabía si iba poder soportarlo, si fracasaba en esto probablemente también volvería al cigarrillo como una forma de castigo y también para “aliviar” la pena.

Así que sabía que estaba emprendiendo un camino de IDA SOLAMENTE, porque si retrocedía iba a ser realmente feo lo que se venía, todo esto me producía una alegría enorme y a la vez una incertidumbre tremenda y un miedo difícil de poder explicarles. MIEDO A TODO, miedo a no poder una vez más, miedo al fracaso, miedo a seguir gorda, miedo a que me vean intentar una vez mas y no llegar muy lejos, miedo a que me digan “Al final, para que tanto esfuerzo”, en fin, miedo al miedo.

Aún así estaba decidida y sabía que la lucha iba a ser más brutal aún, sin “pucho” y “sin comida”, ¡Por favor!, era algo IMPOSIBLE  de imaginar.

Supe desde el primer momento que sola no iba a poder y decidí ARMARME de herramientas que lograran contener al “caballo desbocado” en el que me iba a convertir sin mis principales sustentos hasta ese momento “pucho” y “comida”.

Decidimos (con mi psicoanalista) doblar mis sesiones de terapia, tratar allí (entre otras cosas) de no dar rienda suelta a los boicots, poder “comprender” realmente la decisión de semejante cambio, cambiar algunas costumbres nocivas de alimentación y prepararme para lo que vendría.

Otra gran herramienta fue ESCRIBIR todo lo que me iba sucediendo, los cambios de humor, las fluctuaciones, las alegrías y las tristezas, ver como de a poco yo misma iba cambiado, por dentro y por fuera, como los roles se iban acomodando, escribía todo, eso era realmente catártico.

También me ayudaron mucho mujeres ya operadas, ver sus cambios daban mucho aliento, les consultaba dudas, temores, y también les preguntaba boludeces, mitos que iba leyendo por ahi.

También los tomé como “apoyo” a todos ustedes, que me fueron leyendo desde el comienzo mismo, allá por Septiembre de 2011, hace un año exactamente, a ustedes tampoco quería defraudarlos, con el “pucho” lo había logrado, pero la “comida” era un desafío mucho mayor ya que tenía que aprender a “convivir con el mosntruo”.

Recibía apoyo de mi familia, pero debo admitir que YO decidí “casi” excluirlos de mi propio tratamiento, sentía que era algo que tenía que hacer sola, como mujer, como individuo y como hija, como hermana, como “todo”. Ni siquiera quería que preguntaran mucho, quizás por mi propio miedo a fracasar nuevamente y tener que contárselos.

Excluirlos era, creo yo, en cierta forma, una forma de protegerme y protegerlos a ellos si las cosas salían mal. Los adictos, (a cualquiera de las adicciones) siempre nos sentimos “observados”,  “controlados”, “medidos”, podemos hacernos los boludos, pero sabemos que nos estas mirando, no lo dudes, eso jode, jode y a  veces puede ser letal y otras tantas puede hasta ayudarnos, depende de cada adicto.

Yo no quería sentirme observada y a la vez tampoco quería defraudarlos, así que decidí excluirlos, si las cosas salían bien…FANTÁSTICO…y si salían mal prácticamente no se iban a enterar, (Al menos es lo que yo creía).

La cuestión es que le puse el cuerpo, la cabeza, los ovarios, las uñas y cada centímetro de mi persona y en tres meses bajé los 13 kilos que me separaban de la cirugía. Comencé con mi tratamiento pesando 110,4 Kilos y entré a quirófano con 97,4 Kilos.

Esos tres meses fueron los MAS BRUTALES DE MI CORTA EXISTENCIA. Hubo momentos en los cuales pensé en desistir y salir corriendo al kiosco a comerme todo, hasta aquello que ni siquiera me gustaba, muchos de ustedes pensarán “QUE GORDA BOLUDA”, probablemente sea cierto, pero es lo que me pasaba y no me da vergüenza reconocerlo.

Ver que estaba dando mis primeros pasos hacia “un cuerpo más sano” me llenaba de alegría pero también me producía mucha incertidumbre, salir de la obesidad era algo muy anhelado pero también era salir del “lugar” donde había estado la mitad de mi vida, un lugar que ME ERA CONOCIDO, COMODO, ME MANTENIA EN LAS PENUMBRAS, INVISIBLE para los demás, libre de envidia, nadie ponía los ojos en mi, parece mentira, pero es muy fácil sentirse cómodo en esa posición y probablemente sólo los que estuvimos ahí sabemos de que se trata.

Así que quería IMPERIOSAMENTE SER FLACA pero me costaba horrores DEJAR A LA GORDA de lado, difícil de entender, ¿No?, ¡Bienvenidos a mi mundo!.

Durante esos tres meses me peleé con todo el mundo, con amigos, con familia, con compañeros de trabajo, con jefes, con colectiveros, con vecinos, con personas en la calle, con gente del facebook, con el foro de familia bariátrica, con la vida, con mi gato y conmigo misma, de a poco estaba naciendo una nueva “Yo” y lo estaba haciendo como “podía”, a duras penas, como me iba saliendo.

Dos días antes de la cirugía “me enfermé”, MI GORDA se estaba resistiendo con uñas y dientes a más no poder, no quería irse así nomás. Lloré, lloré y lloré, sola. Se pospone la cirugía 20 días.

Me juré que LA GORDA tenía que irse sí o sí, reuní mas fuerzas, llamé a amigos, me amigué con los que sentí que tenía que hacerlo, dejé salir el odio que había y me reconcilié conmigo misma, y así, estando ya en paz vino la nueva fecha, 20 de diciembre.

Casi casi que volaba ese día, sentía que no tocaba el piso con los pies, fue el día más feliz de mi vida, ESTABA 100% LISTA.

A partir de ahí mi vida dio un cambio rotundo, ABRUMADOR por momentos.

No sólo cambié por fuera, por dentro también estoy toda modificada. Ya nada es igual. Ni mi cuerpo, ni mi cabeza, ni mi postura ante la vida ni el rol que ocupo como persona en la sociedad.

En tan sólo 9 meses (un parto) eh logrado bajar 50 kilos, salir de la terrible OBESIDAD MÓRBIDA, recuperé mi salud, mi movilidad, el deseo de vivir, de progresar, de amar, de estudiar, de disfrutar, recuperé mi vida, esa que había dejado hacía muchos años.

Hoy, a tan sólo nueve meses de DECIDIR cambiar mi vida me encuentro en un peso saludable (62 Kilos), haciendo una alimentación normal (nada licuado), en pareja desde hace 8 meses, nos estamos yendo a vivir juntos apostando a un futuro y con planes de retomar la universidad el año próximo.

Quizás para muchos sea repetitiva pero para muchos otros que están comenzando ese mismo camino mis palabras hoy le sirvan.

JAMÁS voy a decirles que fue fácil, no lo fue, para nada, pero fue posible, Y ESO ES LO UNICO QUE IMPORTA, si yo pude, VOS TAMBIÉN PODÉS.





Saludos,

Natalia.

Cómo prevenir los "ataques de hambre"

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Recursos para mantener el apetito bajo control y evitar la visita compulsiva al kiosco.

Si bien todos sufrimos alguna vez momentos de ansiedad o estrés por diferentes razones, hay quienes para sobrellevarlos buscan refugio en la comida. ¡Cuidado: plan de alimentación en riesgo! ¿Cómo podemos prevenir esa pasada compulsiva por el kiosco o la heladera? Hay algunos recursos que pueden ser útiles en estos casos:

* Hacer todas las comidas del plan en forma completa, sin saltear ninguna ni comer menos de lo indicado. Esto evitará picos y valles de energía.

* Estar atento para que no pasen más de tres horas ni menos de una hora y media entre una comida y otra. Sin alimento los niveles de azúcar en sangre descienden mucho y el cuerpo responde con producción de insulina. Esto conduce a sentir hambre. Entonces, dejar pasar demasiado tiempo entre comidas puede generar un apetito sobreactivo.

* Quince minutos antes de las comidas comer un caramelo ácido o un platito de pickles y seguir con un caldo o sopa light o casera desgrasada, o bien dos vasos de líquido gaseoso (soda o gaseosa light) para obtener mayor saciedad.

* Comenzar las comidas principales con una ensalada abundante; luego comer el plato principal.

* Preferir consistencias que exijan mayor masticación. Por ejemplo, vegetales crudos en lugar de vegetales cocidos. Eso ayuda a obtener más saciedad.

* Temperaturas bastante calientes o frías también brindan más saciedad. Por ejemplo, queso derretido, infusiones, sopas, o licuados o bebidas con hielo picado.

* Utilizar condimentos como vainilla o canela para los alimentos dulces, y especias picantes o curry para los alimentos salados.

* Apelar a las gelatinas y gaseosas diet, o cualquiera de las infusiones o líquidos que se pueden consumir libremente en el plan.

* Consumir con cada colación una infusión o un líquido gaseoso (soda o gaseosas light, por ejemplo) preferentemente.

* Aumentar la frecuencia de ingestas a dos horas u hora y media, agregando colaciones que estén indicadas en el plan.

* Saborear cada bocado y masticar bien. Recuerde que el cerebro advierte que el estómago está lleno recién a los 20 minutos de haber comido. Por lo tanto, comer lentamente ofrece la posibilidad de sentirse saciado sin haber comido tanto.

* Evitar llevar fuentes o paquetes a la mesa; servirse sólo una vez, la cantidad indicada en el plan, y comer sólo del plato propio.

* Buscar actividades que despierten mucho interés o atraigan la atención, como hacer ejercicio físico, bailar, salir a caminar, tareas del hogar, tomar un baño de inmersión, dibujar, pintar un cuadro, hacer alguna actividad manual, leer un libro.

Alimentos que ayudan

 

 * Pickles. Aportan muy pocas calorías y son fuente de fibra. Su consistencia dura demanda mayor masticación y esto brinda sensación de saciedad. No hay limitación en su consumo.

* Orejones de frutas deshidratadas. Aportan, en promedio, 300 calorías cada 100 gramos, fibra, vitaminas y minerales. Los orejones de durazno, como son más consistentes, suelen brindar mayor saciedad. Acompañarlos con abundante cantidad de líquido. Con una o dos unidades es suficiente. Son ideales para llevar en la cartera y consumir en el trabajo, por ejemplo, cuando aparecen esos "ataques de ansiedad" por ingerir algo dulce.

* Yogur descremado con frutas. Aportan 100 calorías por pote, contienen fibra, proteínas de buena calidad, calcio y vitaminas. Es fácil adquirirlos y transportarlos.

* Yogur descremado con cereal. Aportan 120 calorías por pote, contienen más fibra que los que vienen con fruta, proteínas de buena calidad, calcio y vitaminas. Brindan un poco más de saciedad que la opción anterior.
* Barritas de cereales. Aportan, en promedio, 110 calorías, y hay diferentes variedades; con frutas deshidratadas, frutas secas y trocitos de chocolate. Se puede consumir 1 ó 2 por dia. Las versiones light contienen aproximadamente la mitad de calorías. Aportan fibra, proteínas, poca grasa, vitaminas y minerales. Brindan sensación de saciedad, se recomienda masticarlas bien.

* Frutas frescas. Cualquier fruta está permitida, aunque se aconsejan las de mayor consistencia como manzana, pera, durazno (con cáscara) o banana no muy madura. Aportan entre 60 y 140 calorías por unidad, agua, fibra, vitaminas y minerales. La masticación y el sabor dulce disminuyen la ansiedad.

* Gelatina diet. Aporta unas 10 calorías por porción. Es una buena opción para calmar la ansiedad; se puede consumir a voluntad. Para aumentar la sensación de plenitud se puede combinar con unos trocitos de frutas frescas o al natural diet, con yogur o queso blando descremado.

* Caramelo. Disolver en la boca un caramelo ácido en momentos de ansiedad contribuye a disminuirla.

* Gaseosas diet. Debido al gas que contienen brindan sensación de saciedad. No aportan calorías; se pueden tomar a voluntad. No exagerar con las bebidas cola porque la cafeína puede hacer el efecto contrario.

* Caldo o sopa de hortalizas. Aportan un mínimo de calorías. El líquido caliente otorga saciedad y las verduras de la sopa además aportan fibra. Se puede tomar en cualquier momento del día, en especial, antes del plato principal.

Fuente: Dr. Cormillot - Ver texto de origen

Deje de fumar sin engordar

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El temor al aumento de peso suele ser una barrera para abandonar el cigarrillo. Claves para lograr el éxito sin modificar las cifras de la balanza.

Abandonar el cigarrillo no es fácil, pero es posible. Entre las barreras que se interponen en el camino hacia una vida más sana, el aumento de peso suele ser uno de los temores más frecuentes.

Está comprobado científicamente que la abstinencia de nicotina altera el metabolismo y aumenta el apetito como consecuencia de una mayor actividad del químico cerebral conocido como neuropéptido Y.
En las personas que inician el abandono del tabaquismo sin una consulta nutricional, la abstinencia puede favorecer el aumento de unos 7 kilos en 12 semanas y unos 10 kilos después de haber dejado completamente el hábito.

Aquí hacemos un paréntesis. Aunque engordar no es lo deseable, los beneficios de dejar de fumar superan ampliamente el perjuicio momentáneo del aumento de peso. De hecho, si usted engorda algunos kilos al dejar de fumar y luego se compromete con un plan de alimentación y ejercicio que le permita recuperar su peso, habrá ganado la batalla.

Pero engordar no es inevitable. Numerosas herramientas pueden ayudarlo a lograr el objetivo sin aumentar de peso:

* Lleve un registro.

Antes de dejar el cigarrillo lleve un diario adonde anote cada día qué come y en qué cantidad. La clave para evitar un aumento de peso radica en reducir las porciones y/o aumentar la actividad física para compensar los cambios que suceden en el metabolismo con la abstinencia de nicotina.

 

* Engañe al estómago.

Tenga a mano aperitivos de distracción, snacks con pocas calorías que lo ayudarán a calmar la ansiedad a través de la masticación: zanahoria cruda, manzana, apio, chicles sin azúcar. Ver Cómo prevenir los "ataques de hambre".

 

* Aumente el consumo de:

* Hidratos de carbono de absorción lenta. Ricos en fibra, favorecen la segregación de serotonina, un neurotransmisor derivado del aminoácido triptofano que disminuye la ansiedad.
* Proteínas. Leche, yogur, huevo, pescado, carne, pollo.
* Vitamina C. Favorece el funcionamiento del sistema de defensas gracias a su poder antioxidante

 

* Un caramelo ácido.

Deguste un caramelo ácido o pickles 15 minutos antes del almuerzo y la cena, y luego una taza de caldo o sopa light y/o 1 vaso de líquido frío sin azúcar. Lo ayudará a controlar el hambre.

 

* Lleve la huerta a su plato.

Comience las comidas principales con un plato abundante de hortalizas crudas y cocidas.

 

* Distribuya bien las comidas.

Evite saltear comidas. Haga ingestas cada 1 y ½ hora como mínimo y 3 como máximo.Ver Para adelgazar es clave hacer seis comidas diarias.

 

* Recurra a los líquidos

Beba entre 2,5 y 3 litros de líquidos por día. Reemplace el café por té de tilo, valeriana o manzanilla, en especial si lo asocia con el cigarrillo. Modere el consumo de alcohol porque favorece las ganas de fumar. Ver El agua, una aliada para bajar de peso.

 

* Muévase.

Haga actividad física todos los días. Sumar 200 minutos por semana (30 minutos diarios) le permitirá controlar el aumento de peso asociado al abandono del cigarrillo.


Botiquín antiansiedad

Alimentos ricos en triptófano. Este aminoácido esencial -que no puede ser fabricado por el organismo- debe ser obtenido a través de los alimentos. Una de sus funciones principales es colaborar en la formación de la serotonina.
•Carnes: pavo, pollo, pescado y carnes rojas.
•Lácteos: leche, queso.
•Huevo.
•Tofu.
•Humus (pasta a base de garbanzo).
•Levadura de cerveza.
•Frutas secas (nueces, almendras) y frescas: kiwi, banana.
Alimentos ricos en hidratos de carbono de absorción lenta. La fibra que contienen aportan más saciedad.
•Frutas (frescas, deshidratadas y enlatadas).
•Hortalizas, cereales y derivados (en sus versiones integrales).
•Legumbres (arvejas, chauchas, garbanzos, habas, lentejas, porotos comunes y de soja y sus derivados).
Alimentos ricos en vitamina C. Potente antioxidante. Previene los daños que producen los radicales libres. Forma nuevas células y tejidos y los protege del envejecimiento prematuro. Combate el desarrollo de varias formas de cáncer, especialmente de pulmón, útero, páncreas, esófago, colon y estómago. Aumenta las defensas.
•Frutas cítricas (mandarina, naranja, pomelo, limón).
•Ají, tomate, kiwi, frutillas.

Un día tipo

Desayuno

Infusión de té liviano con ½ taza de leche descremada (sola o con edulcorante)
1 rebanada de pan integral con ½ cassette de queso fresco magro
Colación
Té de hierbas (manzanilla, tilo, valeriana)
1 pote de flan light + 2 nueces picadas
Almuerzo
Caldo light con 1 cda. de té de levadura de cerveza
Ensalada multicolor con 1 cdita. de aceite
2 hamburguesas caseras
1 fruta fresca
Merienda
Té de hierbas (manzanilla, tilo, valeriana)
1 barrita de cereal
Colación
Infusión liviana de té con ½ taza de leche descremada (sola o con edulcorante)
2 galletas de arroz con mermelada light
Cena
Caldo light con 1 cda. de té de levadura de cerveza
Hortalizas cocidas con 1 cdita. de aceite
1 papa asada al horno rellena con espinaca y salsa blanca light
1 banana

Otras colaciones light

•1 licuado de banana c/leche descremada sin azúcar
•1 pote de yogur descremado con cereales
•1 rodaja de pan integral con un trozo de tofu
•10 almendras
•5 mariposas de nuez
•½ taza de leche descremada con 2 cdas. de mueslix

Fuente: Dr. Cormillot -  Leer texto de origen.
 

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