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20 de diciembre de 2012

Un año de mi Bypass Gástrico - 51 Kilos OFF!

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Hace hoy un año exactamente que a esta misma hora estaba dentro del quirófano con el Doc. Carlos Gio y el Doc. Carlos Monti animándome al Bypass Gástrico.

Fue un largo proceso mental el que hice para poder animarme, animarme al cambio, a tener el cuerpo que sentía que me merecía, a poder subir y bajar escaleras sin agotarme  a poder atarme los cordones, a poder volver a la facultad y no quedarme dormida en las clases, a entrar en los asientos de los colectivos, a poder usar ropa de talles normales que se consiguen en todos lados, a poder animarme a fijarme en los hombres y no tener miedo de que ellos se fijen en mí, animarme a dejar de ser "la gordita simpática", animarme a una vida mejor, a no luchar más contra la comida, a relacionarme con ella de otra forma, a superar las tristezas y los bajones sin cantidades industriales de comida poco nutritiva y principalmente animarme a entender que si no lo hacía sin dudas iba a morirme joven.

Y si no me moría iba a hacerlo en vida, iba a tener diabetes, triglicéridos altos, probablemente presión alta y vayan a saber cuántas cosas más debido a la obesidad mórbida.

A todos les cuento que no fue fácil, fue lo más duro y difícil que hice en mi vida.

Ya me había despedido del "pucho", pero despedirme de la comida fue brutal, literalmente.

Ya con el pucho había comprendido que lo que vale la pena tienen también un costo, pero reitero, vale la pena.

A mí me llevó un año tomar la decisión, necesité hacer todo un proceso interno primero antes de dar el sí, pasé por todas las etapas:

1. Negación: Estar convencida de que no la necesitaba, de que sola podía.
Así fue cuando me la ofrecieron por primera vez, salí corriendo de la nutricionista diciéndole que estaba “loca” que YO NO NECESITABA UN BYPASS GÁSTRICO.

2. Tristeza/Enojo: Ver que sola no puedo pero aún sin poder aceptar que necesitaba la ayuda del Bypass gástrico.
Para demostrarle que estaba equivocada me puse a dieta yo sola, no hice la que ella me mandó ni tampoco volví a verla. En mi caso no bajé, subí de peso.

3. Abandono: Volver a comer sin control alguno de profesionales, tirar todo por la borda.
Por la misma tristeza del fracaso, por el castigo propio, por la costumbre de comer como no se debe, y por muchas cosas más volví al descontrol y seguí subiendo.

4. Susto: Ver que se fue todo de los límites aceptables. (En mi caso me vi en unas fotos de las vacaciones y no me reconocí).
Acompañé a mi madre a pesarse y descubrí que había subido 10 kilos más de los 40 demás que ya tenía, me quedé pasmada, ni siquiera sabía cómo había llegado ahí.

5. Incertidumbre: Comencé a pensar en la posibilidad, empecé a contactarme con pacientes y ver videos de personas operadas.
Entré a distintos sitios sobre cirugía bariátrica, foros, vi videos, leí documentos, contacté a operados, pregunté todo lo que se me ocurría.

6. Tomar el toro por las astas: Ir a ver al cirujano de tu obra social/prepaga y asesorarte.
Asustada fui, me asesoré, me escucharon, y me animé.

7. Entender lo que se viene: Lo bueno y lo malo, los pros y los contras, los cambios que deberás hacer DE POR VIDA.
Lo más difícil, entender que no es una dieta mas, sino un cambio de vida, para siempre, con nuevos hábitos alimenticios, con nuevos aprendizajes.

8. Comenzar el camino: Estudios, dieta, ejercicios, asistencia psicológica (esta última es opcional pero elemental).
Controles y estudios, en el camino te vas a cruzar con muchos boludos, tanto médicos como compañeros que van a querer boicotearte el camino, no los dejes!.

9. Paciencia y perseverancia: Recorrer el camino hacia la cirugía con tolerancia y sensatez, es un camino con mesetas que hay que aprender a soportar.
Fue la etapa más difícil, controles de peso y nutrición semanales, reconozco que de no haber sido por ellos jamás hubiese podido bajar los 13 kilos necesarios para la cirugía.

10. La cirugía: No es la llegada, es simplemente el punto PARTIDA hacia tu nueva vida, depende de uno la calidad de esa nueva vida.
El día más feliz de mi vida, sentir que podía recomenzar de cero y para siempre.

Pasaron 365 días completos, llenos de felicidad, angustia, incertidumbre, redescubrimiento, con nuevos estímulos, amor, etapas que dejaba atrás y nuevos comienzos, mudanzas, cambios de planes, nuevas obligaciones……………..la vida.

Yo no soy una persona religiosa, creyente sí, creo en muchas cosas, en la ciencia, en mí, en mis seres queridos, en la experiencia, en el conocimiento y en las buenas energías.

Creo fervientemente que cuando uno se conecta con cosas positivas vienen cosas buenas, creo que hay que quejarse, hacer catarsis, patear el tablero, hacer buenas acciones, desprenderse de las malas influencias, dejar de lado las personas que te atan a etapas negativas, entender que muchos no gozan al verte feliz y que nunca lo harán.

Creo que si uno piensa durante largo tiempo de manera positiva y actúa para que eso se lleve a cabo en algún momento cercano vendrá, pero hay que ponerle el cuerpo y saber cómo hacerle frente a los cambios, estar preparados para eso.

Fue un año de mucho aprendizaje, duele tanto cambio, por más positivo que este sea, y no me importa, tengo “curitas” para rato, estoy preparada y firme para cada rasguñón que venga, no le tengo miedo, solo me sacude un poco, como el viento.

A todo aquel que emprenda este camino le digo, BIENVENIDO! No te has equivocado! Pero también le advierto, NO VA A SER FACIL!, preparate para cambiar el plumaje y modificar hasta las vísceras!.

Llevo 365 días de operada, en los primeros 9 meses posteriores a la cirugía bajé 51 Kilos.

Estoy en mi peso estipulado por los médicos, me mantengo “con tranquilidad” desde hace 4 meses.

Mi relación con la comida se ha modificado absolutamente, no somos “mejores amigas” pero nos llevamos bien y podemos convivir saludablemente.

Mi calidad de vida mejoró en un 100%.

Pasé de un talle 62 de pantalón a un 40.

Cuando comencé el tratamiento pesaba 110,4 Kilos y ahora peso 59/60 Kilos.

Muchos me preguntan: ¿Fue difícil?, y respondo siempre lo mismo, ¡Si, mucho!, pero valió la pena cada gramo que bajé, cada sesión de terapia, cada visita al médico, cada persona que me crucé en el camino, cada experiencia que me han contado, cada talle perdido, cada persona que se asombraba y cada cambio que se producía.

Cuando me preguntan: ¿Lo volverías a hacer? Respondo siempre lo mismo: ¡Si, sin lugar a dudas, pero no va a ser necesario!.

Por último quiero decirles algo que seguramente va a hacer que me gane algunos enemigos, pero bueno, que le hace una mancha mas al tigre!

Si algún familiar te “recomienda” que no te la hagas……..no les des bola, es tu cuerpo y sos el único responsable de lo que decidas hacer con él.

Si te dicen que vas a estar débil y enfermo de por vida…….pura ignorancia.

Si vas a tratarte con el chanta de “Máximo Ravenna” tené en cuenta que te va a decir solamente cosas negativas sobre el Bypass porque si te operas pierde a un “cliente”.

Si te cruzás con un operado que te recomienda no operarte………NO LE DES BOLA, significa que no hizo las cosas bien y por consiguiente cree que nadie las hace (Maradona, por ejemplo).

Si no estás seguro de que sea lo que REALMENTE QUERES, no entres a la sala de cirugía, es un cambio de por vida para los que llevamos una vida de mierda con obesidad mórbida, aún así muchos obesos prefieren seguir con esa vida antes de arriesgarse a una mejor calidad, allá ellos, avisado estás.

Por último le digo a todos los “vivos” que andan circulando por ahí que no, NO ES EL CAMINO MAS FÁCIL  el camino más fácil es seguir siendo obeso,  seguir deprimido, enojado con la vida, en algunos casos inválidos, enfermos, dependientes de medicamentos, ESE ES EL CAMINO MAS FÁCIL.

YO, como muchos otros elegimos el camino opuesto, el camino de la vida, uno más saludable, más difícil pero mucho más valiente y lleno de esperanzas.

“NO DEJEMOS QUE NADIE SE ATREVA A SUBESTIMAR NUESTRO ESFUERZO Y PROFUNDO CAMBIO, NADIE”.

A todos los que se animaron, mis felicitaciones, felicidades por la valentía.

A aquellos que lo están pensando, aunque sea tímidamente, es el camino correcto y acá me tienen para lo que pueda ayudarlos.

Y a aquellos que ya se animaron y están haciendo su propio camino, Bienvenidos!.

Gracias a TODOS los que me acompañaron en este viaje de reencuentro conmigo misma.

Natalia.

11 de junio de 2012

Bypass Gástrico: Mi Historia - Mi experiencia

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Desde chiquitita el peso fue un “tema” en mi vida, no tenia sobrepeso pero tenía el máximo de peso y el mínimo de estatura según las tablas de los médicos.


Recuerdo que a los 15 años pesaba 62 kilos, no era obesa pero al lado de mis amigas era una chica con sobrepeso, todas ellas estaban entre los 47 y los 57 kilos aproximadamente.

 

Yo practicaba mucho deporte en esa época así que mantenía mi peso estable. Debido a varias lesiones y supongo que también por falta de ganas no volví a los entrenamientos, recuerdo que en unos 4 meses subí como 15 kilos que nunca más bajé y me mantuve en ese peso hasta terminado el colegio secundario, ya pesaba 77 kilos aproximadamente.

(Con mi mamá en su cumpleaños).
A los 18 años vengo a Buenos Aires a estudiar, mantuve mi peso de 77 kilos unos cuantos años, también comencé a fumar lo cual supongo me ayudó a no engordar pero se transformó en otro problema y en otra grave adicción, nunca logré, desde el inicio mismo fumar menos de un atado diario.


 (Con Sebas, mi amigo de toda la vida).
En Marzo del 2002 y con 24 años me voy a vivir sola (con mi hermano menor). A los pocos meses me pongo de novia y durante la relación engordo unos 17 kilos que jamás vuelvo a bajar, ya pesaba 94 kilos.

Mantuve ese peso varios años y la adicción al cigarrillo aumentaba, fumaba casi 2 atados diarios y trabajaba en casa desde la computadora por consiguiente no había ningún tipo de control en cuanto a la comida ni a los cigarrillos.

A finales del 2007 decido tomar el toro por las astas y me impongo dejar de fumar, bajar de peso, cursar 5 materias en la facultad y conseguir trabajo permanente fuera de mi casa….¿El resultado?...arranco el 2008 con ataques de pánico, no voy a la facultad, no dejo de fumar ni tampoco consigo trabajo.


Voy al psiquiatra y me medican con Meplar y Alprazolam, entre la medicación y la terapia logro reponerme con el correr de los meses pero durante 3 años cumplo rigurosamente con la medicación para el tratamiento.

Muchos pacientes medicados con antidepresivos dicen que aumentaron de peso debido a ello, yo realmente no puedo poner toda la responsabilidad en la medicación porque sé perfectamente lo que comía y realmente eran cantidades enormes de comida poco saludable acompañado de una vida sedentaria, así que no se cuanto de responsabilidad había en la medicación y cuanta era mía.

De los 94 kilos que pesaba arranco el año 2010 pesando 105 kilos y fumando 2 atados diarios pero por suerte aparece el trabajo estable en mi vida nuevamente y eso me ayuda a acceder a una prepaga y a poner un poco de orden a mi vida, ahora tenía una rutina que cumplir.


A mediados de 2010 decido que era hora de comenzar a ponerle un poco mas de orden a mi vida y decido pedir turno con una nutricionista, el 7 de Septiembre voy a ver a la Lic. Salinas en el CEMIC de Belgrano, le digo que quiero bajar de peso, que tengo hipotiroidismo, que me canso, que ronco y que ya no quiero verme así nunca más. Es ella quien por primera vez me habla de la cirugía bariátrica, me nombra algo así como “Manga Gástrica”, “Cirujano Carlos Giordanelli”, "que lo pensara", a lo que respondo que NI LOCA me someto a algo así, inteligente ella, se da cuenta que ni siquiera podía yo pensarlo y no insiste, me da una dieta y antes de retirarme del consultorio me dice que “en caso de que lo pensara…debía que dejar de fumar”.

Me voy del consultorio pensando que “ella estaba loca”, que “ni loca iba a dejar de fumar y mucho menos me iba a someter a una cirugía de esas”. Nunca más volví a verla, pero lo que hablamos ese día se me había marcado a fuego en la cabeza y era tema recurrente en mis sesiones de terapia, obviamente seguía engordando y fumando.
El 18 de Noviembre de 2010 decidí por tercera vez en la vida dejar de fumar, recuerdo que eran las 18 horas estaba en la oficina y me dije, como tantas otras veces: “Este es mi último pucho”.

Los primeros 3 días pensé que me iba a morir, les juro, tuve todos los síntomas de abstinencia, TODOS, me temblaban las manos, tenía un humor de perros, no podía dormir y me comía todo!

Supe que me tenía que aferrar a algo y decidí poner a diario cada logro alcanzado en el facebook, para mi sorpresa a diario recibí el apoyo de mis amigos y de los que no lo eran tanto, siempre palabras de afecto, me daban fuerzas, me decían que no me rinda, que todo se podía en la vida y les juro que eso fue realmente importante para mí y se convirtió en mi salvavidas.

Y así fue gente, ese fue mi último pucho y me siento súper orgullosa de ello.

Así que comprendí que Salinas tan loca no estaba porque después de todo el enojo que tenía al irme del consultorio estaba dando los primeros pasos y le estaba haciendo caso che.
Ni hablar que engordé unos cuantos kilos con la “dejada de fumar” pero por primera vez en mi vida entendí gracias a la terapia que las adicciones se superan paso por paso, que yo no podía pretender hacer todo junto porque mi cuerpo y mi bocho iban a enloquecer como allá por el 2008 y la verdad no quería eso para mí nuevamente, así que decidí darme el permiso de permitirme engordar unos kilos más si era necesario pero que el pucho tenía que ser parte del pasado.

Pasaron los meses y llegué al punto de no querer sacarme fotos, de no querer pasar frente a los espejos, si un hombre me invitaba a salir desestimaba la idea por completo. Nunca había tenido problemas de autoestima pero ahora ya no me reconocía en los espejos, no podía reconocer mis facciones, realmente estaba preocupada.

Decido comenzar nuevamente y por enésima vez una dieta y vuelvo a la Clínica Cormilot, cuando me peso la balanza acusaba 106,7 kilos…pensé que me iba a poner a llorar, les juro, en ese momento me puse a pensar y trataba de entender cómo demonios había llegado hasta ahí.

Como nutricionista me tocó Diego Sivori, si, el bombón de "Cuestión de peso", debo confesarles que sacarme la ropa para pesarme delante de él fue realmente vergonzoso, pero bueno, supuse que no era la primera gorda que él veía en calzones.

Fui a un grupo muy copado durante unos meses pero admito que no tengo paciencia y soy bastante intolerante a los grupos y las multitudes, realmente no es para mí, aunque el grupo era realmente copado.

Bajé unos cuantos kilos que volví a subir en cuanto abandoné la clínica y la dieta, obvio, ¿Nada es milagroso, no?

En Febrero de 2011 me voy de vacaciones a Brasil con mi madre, mi tía y mi amigo Sebas, calculo que mi "clic" comenzó en esa època, a un nivel un poco inconsiente aún. Las fotos de ese verano me resultaron abrumadoras, fué la primera vez que no me reconocí en las fotos.



Se acerca mi cumpleaños número 33, 16 de Junio de 2011, creo que las fotos de mi cumpleaños fueron el CLIC para retomar las riendas de mi vida.

Nos reunimos en la casa de mi madre, como siempre le pedí que me hiciera su deliciosa torta de cumpleaños, a eso le sumamos sándwiches, salchichas con salsa, mesa de picada, flan, gaseosas, etc., una comilona como para 20 personas, pero en realidad éramos 6 o 7 personas, no más. ¡No sobró nada!, ¡Pero nada eh!


Cuando vi las fotos realmente quise llorar, y no recuerdo realmente si no lo hice, había una foto que sacó mi hermano donde había una señora grande y obesa sentada en el sillón de mi madre, tardé unos segundos en darme cuenta, esa señora mayor y obesa era yo, con solo 33 años, recién cumplidos.

  Señora obesa y mayor en el sofà de mi madre.


Me quedé un tiempo prolongado, no se especificar cuánto, mirando la foto y pensando que si seguía así me iba a morir joven y que lo más probable es que nunca formara una familia, que nunca tuviera hijos y lo más grave, que nunca me iba a volver a enamorar y no porque los hombres no me miraran sino porque yo no me permitía pensar siquiera en la posibilidad.
Durante varios meses seguí mirando esa foto guardada en mi PC, solamente la miraba, todavía no sabía muy bien qué hacer ni qué pasos dar primero, solo la miraba, sabiendo a ciencia cierta que lo que veía no me gustaba y que ALGO TENIA QUE HACER Y PRONTO.

Le mostré la foto a mi amigo de toda la vida, obviamente no me dijo nada, calculo que para no mortificarme, solo me miró, ambos sabíamos que significaba esa mirada.
Pasaron algunos meses y decidí que quizás “la operación no era tan mala idea”, quizás la Lic. Salinas no estaba tan loca después de todo.

Casualmente (mi analista diría que no existen las casualidades y cada día que pasa lo comprendo más) el 7 de Septiembre de 2011, a un año exacto de mi primera visita a la Lic. Salinas tengo turno para ver al Cirujano Bariátrico del CEMIC el Doctor Carlos Giordanelli.
Admito que no quise volver con la Lic. Salinas porque sabía que me iba a poner los patitos en fila por haber abandonado el tratamiento y encima haber engordado, así que decidí no verla, hoy me disculpo por ello y voy a consulta con ella regularme.

Fui a la entrevista con todo un “speach” súper  armado pensando que tenía que venderle una historia redondita para que quisieran operarme. Casi no me dejó hablar.

Me hizo 400 preguntas, me miró de todas las formas posibles, leyó mi historia clínica para arriba y para abajo, me volvió a mirar de todas las formas posibles, me hizo más preguntas, me pesó, calculó mi IMC (índice de masa corporal), me hizo jurar y perjurar que no fumaba mas, me volvió a mirar mil veces más, (supongo que era una especie de "rayos x" incorporado que habrá traído de la facultad), ni idea, pero es al menos lo que yo sentí.

Recién ahí me explicó como era el método, me habló de un Bypass Gástrico, de mi IMC, de los problemas que acarreaba tener tanto sobrepeso, de lo que debería pesar en realidad, me habló de los pros y los contras de la cirugía, me avisó que mi vida iba a cambiar para siempre y en forma definitiva, me dijo que debía entender que jamás, nunca más iba a poder comer ni beber como lo hacía hasta entonces y que iba a tener que tomar suplementos vitamínicos de por vida.

Me dijo que era una candidata importante a la operación debido a que había dejado de fumar, no tenía hipertensión ni enfermedades asociadas a la obesidad. Estaban con él durante toda la entrevista dos Lic. en nutrición, Valentina y otra chica mas que no volví a ver. Me dan un régimen, me mandan a hacer 400 millones de estudios y me dicen que si todo sale bien y bajo el 10% de mi peso en 3 o 4 meses me operan.

Pensé que iba a salir feliz de ahí pero la verdad…¡Salí asustadísima! Escuché muchos nunca más y muchos jamás, para una adicta como yo era algo imposible de pensar.

Llevé toda esa información mezclada con angustia a terapia, decidimos que era hora de reforzar las sesiones si quería llevar esto acabo y trabajar allí todos los miedos.
Fueron meses y meses de luchar contra los malos hábitos, la comida, los atracones y los boicots. ¡Dejar de fumar había sido duro pero dejar de comer como lo hacía y no poder fumar fue realmente terrible!

Otro gran “tema” era mi trabajo, pensaba como iba a hacer para plantear la posibilidad de operarme por el tema del post operatorio, las inasistencias, las idas a los médicos, los estudios en horarios laborales, etc. Había leído a muchos compañeros operados y comentaban el problema con sus trabajos por la operación.

Me llené de coraje y fue a hablar con mi jefa, esperando lo peor, claro está.

Realmente debo decir que me tapó la boca, lisa y llanamente, no dije ni tres líneas de mi discurso armado con tanta antelación. Me contó que sabía perfectamente de que hablaba, que su hermana era una obesa en recuperación que se había hecho un Bypass Gástrico, que la vida le había cambiado notablemente, que no lo dudara, que me lo hiciera, que fuera a todos los médicos, que tenía permiso, que ni lo dudara.

Así que ese fue otro de mis discursos que tuve que guardarme para alguna otra ocasión.

Y no solamente me permitieron ir a cada médico y estudio que fuese necesario en horario laboral, también me apoyaron mis compañeras ayudándome con las diferentes dietas que iba haciendo, me alentaban si me veían flaquear y me controlaban de cerca como para que no pierda el rumbo, realmente todos ellos fueron muy importantes en todo este proceso, siempre voy a estar en deuda con ellos.

Me hice todos los estudios, fui a todos los médicos, cada Miércoles a ver al cirujano, todos dieron bien por suerte, estudios de sangre y orina completos, ecografías, ecodopler, espirometría, endoscopía, ergometría, entrevistas psiquiátricas con miembros del CEMIC, electrocardiogramas, ecocardiogramas y no sé cuantos “gamas” mas.

Recuerdo ahora de manera graciosa a la boluda que me hizo la ergometría, me esputó que “estaba en mal estado físico”…casi la mato, le dije que no se a quien esperaba pero que para la próxima le traía a Serena Williams para que le trotara 40 minutos en la cinta, le pedí que se ubicara, que yo era una obesa que se iba a someter a un Bypass gástrico, era obvio que estaba fuera de estado.

Sacando a boludas como esta (que hay en todos lados eh, me cruzo con 2 ò 3 por día), todo salió de maravillas, recuerdo vivir todo el proceso previo a la cirugía como metas o pasos que debía ir cumpliendo para poder acceder a lo que tanto anhelaba.

A medida que se acercaba la época de la “posible” operación yo iba sintiendo una paz interior que jamás en mi vida recordaba haber tenido.

En todo este proceso no quise la ayuda de nadie, sentía que era algo que debía hacer sola, como mujer adulta, sentía que era la primera decisión que tomaba como mujer, sin consultar a mis padres, ellos……. ¡Estaban de atar!

No podían entender ni comprender que yo no los necesitara ahí conmigo, quería ocuparme yo, nadie más que yo. Tuve infinidad de discusiones que no me hacían bien, estaban "insoportables", ¡Querían ir al médico conmigo! ¡33 pirulos tengo! ¡33!.

Por más que patalearan y se enojaran los seguí excluyendo de toda consulta médica, les avisé que iba a hacerse una caminata con los pacientes ya operados por el médico y los que aún estábamos esperando la fecha, que se invitaba a la familia, que si querían podían ir y que esa iba a ser la oportunidad que les daba de conocer al médico.

Hoy recuerdo ese día con mucha gracia.

Mi padre obviamente  llegó como 2 horas antes de lo pautado, no vaya a ser cuestión de que algo se le escapara.

Yo fui en colectivo con mi amigo de toda la vida, Sebas, y su mamá que estaba de visita en la ciudad y se ofreció gentilmente a hacerme el aguante en la caminata.

Mi madre llegó a los pocos minutos y obviamente entre ellos se preguntaban y consultaban sobre quien hablaría primero con el médico y que le preguntarían, realmente era una escena dantesca, por suerte estaba mi amigo que me tranquilizaba para no achurarlos….jajajaja.



Como lo imaginaba le preguntaron al cirujano todo lo que quisieron, que era lo mismo que me habían preguntado a mi meses anteriores y yo les había respondido fielmente con bibliografía y videos de Youtube, pero bue, parece que no es lo mismo si no te lo dice el médico.

Entre los tres se entendieron por lo visto porque cuando le pedí disculpas al cirujano por la cantidad de preguntas que le habían hecho me dijo que mis padres le parecieron “regios”, en fin.

Ese mismo día, el de la caminata, me dan la fecha de operación, 2 de diciembre de 2011. No lo podía creer, me quedé helada, faltaba un mes solamente.

La sensación era una mezcla de alegría con incertidumbre y con terror, recuerdo que me quedé petrificada, no podía despegar los pies del suelo.

Todo siguió en tiempo y forma salvo por algunos contratiempos familiares que no vale la pena contar acá porque son “familiares” y no hacen a la operación en sí, además, convengamos, ¿quién no tiene problemas familiares?.

Arranco con la dieta líquida, yo pensé que me iba a morfar a mis compañeras de oficina, al gato y a mi hermano, todos con Savora y Mayoliva, pero no.

El primer día te querés morir, el segundo no te querés morir pero casi y el tercero ya no te importa nada y ya no tenés hambre y ya no extrañas masticar.

Todo marchaba sobre rieles hasta el día 1 de Diciembre de 2011, 24 horas antes de la operación.

Muchos de ustedes creerán que la psicología no sirve, que son todos unos chantas, etc., está bien, no pretendo evangelizar a nadie a favor del psicoanálisis, cada uno cree en lo que quiere y le hace bien, pero miren que loco lo que me sucedió.

Yo estaba muy enojada con algunas cosas que sentía que me imponían y no respetaban mi decisión…y bue, como dice Moria, "todo lo que entra tiene que salir", a mi me brotó el odio y el enojo y comencé a sentirme mal, así que hablo con el cirujano, le explico que tengo los síntomas de una infección urinaria y voy a la guardia del CEMIC. Dicho y hecho. Se pospone la cirugía.

Estaba furiosa, pero conmigo misma, por permitir que lo que tanto había trabajado se tuviese que posponer, pero a la larga entendí que quizás el 2 de Diciembre no era “mi momento” y que por algo se dan las cosas.

Pasaron los días, superé el 10% del peso que tenía que bajar, lo cual me puso muy feliz y resolví a medias algunas cuestiones familiares que me tenían a mal traer.

El día 20 de Diciembre de 2011 me operaron a las 7:45 AM en el CEMIC de Saavedra, los cirujanos eran el Dr. Carlos Giordanelli y el Dr. Pablo Monti.

Recuerdo que me llevó a la clínica mi padre, me pasó a buscar por mi casa a las 4:30 AM, nunca lo había visto tan asustado, jamás.

Yo tenía una paz tan pero tan grande en el cuerpo que “casi casi” comienzo a creer en Dios ese día, ¡Y miren que soy recontra atea eh!

Cuando llegamos al CEMIC mi padre me preguntó si estaba segura, le dije que sí y comenzamos a caminar por la playa del estacionamiento hacia el edificio de la clínica, les juro que yo flotaba, sentía que volaba, estaba en otra dimensión.

Cuando llegamos al dormitorio rápidamente me puse la bata y cumplí con todos los procedimientos que se requerían para la cirugía, me pesé, 97,6 Kilos, había comenzado el tratamiento con 110,4 Kilos, ya estaba súper feliz.

Estaba tan relajada que hasta tuve tiempo para sacarme fotos en bata y subirlas al facebook mientras esperaba que me vinieran a buscar, estaba ansiosa, me sentía muy preparada y ya quería que suceda de una vez por todas.
 
Fui a cirugía en camilla, recuerdo que me pasaron por una especie de tubo en la camilla misma y así ingresé al quirófano, recuerdo que moría de ganas de decirle a los cirujanos que los ambos que tenían puestos eran horrendos, mitad bordó y mitad mostaza, pero fui inteligente y no dije nada, ¡No era el momento indicado para una corrección tan banal!

Recuerdo preguntarle al anestesista si había bebido la noche anterior, si había dormido bien y si estaba seguro de lo que hacía, una atrevida, pero bueno, ¡Quería saber!. Por suerte era un copado e hizo chistes al respecto y el resto es historia porque se me apagó la lucecita….

Volví al cuarto casi al mediodía, dolía, dolía mucho, pero yo me había preparado para eso, estaba fuerte y feliz y podía aguantarme lo que fuera, porque estaba segura de que lo que había sucedido era la mejor decisión que había tomado.

La primera noche fue dura, no dolía la cirugía en sí, dolía la espalda, como si fuese una contractura en la boca del estómago, pedía morfina a cada rato, quería que me saquen las botas que se inflaban a cada 3 segundos porque no me dejaban dormir, pero bueno, nada que no pudiese superar.

Hice pis en el inodoro, nada de chata, caminé y caminé todo lo que me pidieron, no me quejé ni una sola vez, me juré a mi misma que no iba a quejarme, ¡Y no lo hice!.

Me dieron el alta y pasé una semana en la casa de mi madre en Buenos Aires bajo sus cuidados, pasamos la navidad juntos, ellos comieron algo y yo sopita y gelatina, brindé y me dormí otra vez, les prometí que la próxima navidad iba a ser diferente.

Fui pasando cada obstáculo con paciencia y entereza, si crees que es fácil te digo ya mismo que ni lo intentes.

Arranqué el 2012 con drenajes y puntos, tomando sopita de pollo y brindé con juguito light, no me importaba, ¡Estaba feliz!.

A los 15 días me sacaron los drenajes y todo fue mucho mejor, a las 3 semanas de operada estaba nuevamente trabajando y hacía vida normal.

Al mes de operada viajé a Paso de los libres, mi ciudad natal y de crianza para ver los carnavales y a algunos amigos.

Me llamo Natalia, tengo casi 34 años, mido 1,56 metros y peso 59 kilos, soy una obesa en recuperación, vivo en Capital Federal y hace 10 meses me hicieron un Bypass Gástrico que cambió mi vida.


Llevo 51 kilos bajados, ya no ronco, ya no me agito al caminar, pude volver a atarme los cordones, ya no me gritan gorda, los hombres volvieron a mirarme, sigo sin fumar, retomo la facultad el cuatrimestre que viene, ya no tomo medicación psiquiátrica y encontré a un hombre divino que me quiere y me apoya en todo este camino.



Esta es mi experiencia, te la quería contar.

31 de diciembre de 2011

11 días de Operada - ¡CHAU 2011!

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El fin de año arrancó como un día cualquiera, hacía ya unos días que mi madre se había vuelto al interior, a su casa. Mi hermano se fué a pasar el fin de año con ella a nuestra ciudad natal, Paso de los Libres, Corrientes.

Todos los 31 de  Diciembre me tomo un ratito para meditar y pensar como fue el año, intento hacer un balance de lo sucedido y ver que tan malo o bueno resultó ser. La verdad es que por primera vez ni siquiera me planteaba eso, sabía que había sido un año GENIAL, no necesitaba poner nada en la balanza más que mi propio cuerpo.

Estaba sola en casa, sin los cuidados de nadie, yo y mi alma, ¡Y ESTABA FELIZ!.
Para cerrar el año con broche de oro decidí que no iba a quedarme en casa todo el día para esperar los festejos de la noche, decidí salir a caminar un poquito y ver como terminada todo.

Vivo a una cuadra del Jardín Botánico así que me llevé un librito y me senté a la sombra de unos árboles a simplemente "dejar pasar el tiempo", acaricié un par de gatitos olí algunas flores y saqué fotos a algunos turistas de turno.

Mientras dejaba pasar el tiempo pensé que a tantos cambias podría agregarle un corte de pelo nuevo, pedicuría y manicuría, pasé toda la tarde en la peluquería, salí ¡DIVINA!.

Y como los cambios físicos ya eran bastante notorios me pareció "oportuno" terminar el año con algo nuevo sobre el cuerpo, fuí a mi tienda amiga y compré algunos "trapitos" que usé esa misma noche. Hacía mucho pero mucho tiempo que no me dedicaba a mí, a sentirme linda y mimada.

En 11 días ya había bajado 5 kilos y no tenía ya dolor más que los "tironcitos" de los puntos. Realmente me sentía radiante y serena.

Por la noche me reuní para despedir el año con mi padre y su esposa Sandra, viven a unas cuadras de casa así que me preparé con antelación, me maquillé, me vestí apropiadamente, preparé mi comida y fui caminando tranquilamente.

El clima en la calle era de alegría, los chicos jugaban con los fuegos artificiales y realmente yo no podía ver nada negativo por esa fecha, yo estaba feliz y me parecía que el mundo era perfecto.

Por suerte me hicieron pasar una noche muy amena y relajada, tomé mi juguito "Clight", tomé mi sopita "Quick Light" de zapallo y mi postrecito tipo "Ser" de vainilla.

Nada de lo que comieron ellos me tentaba, había Vitel Toné (mi gran debilidad), "ni mú" eh!...Nada, les juro.
Me tomé todo el tiempo del mundo para hacer mi cena, no tuve inconveniente alguno, todo muy relajado.

Llegaron las 12 y brindamos, yo con mi juguito, y festejé, agradecí y me emocioné, ESA ERA MI ÚLTIMA FIESTA COMO OBESA MÓRBIDA.

A las 2:30 de la mañana me fuí a casa caminando, tranquila, disfrutando cada paso que daba, llegué a casa y me conecté al facebook y agradecí a todos los que me habían apoyado durante el proceso.

Me dormí en paz y serena, con la seguridad de que arrancaba un año diferente para mí.


FELIZ 2012 PARA TODOS

26 de diciembre de 2011

Los drenajes, ¡pura cháchara!

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Mi panza + explicaciones.
Realmente se merecen un “post” aparte los pobres, debo reconocer que tienen muy mala reputación entre los bariátricos, todos le tememos al pobre “drenaje” y debo confesar que es más fama que otra cosa.

Salís de la cirugía con dos de ellos, al comienzo la verdad es que no notás su presencia, estas media confusa y ni te enterás de los detalles.

Con el transcurrir del tiempo comenzás a sentir una molestia, tenés dos drenajes, cada uno sujetado con unos puntos a la incisión, (suena más dramático de lo que realmente es).

El primero de ellos - el de mas abajo - te lo retiran en la clínica misma antes de irte con el alta.  No se como describirles la sensación de cuando tesacan el drenaje, es como un "retortijón estomacal" - si, se escribe "retortijon"- no duele, solo es una sensación molesta, como si algo se moviera dentro, pero nada mas allá de eso.

Te vas a tu casa a terminar con larecuperanción llevándote el de mas arriba puesto, yo recomiendo pasarse una gasa o cinta para llevarlo tipo "morral" o "riñonera", es lo mas cómodo y no tenes que andar llevándolo en la mano.

Acá tengo una gasa que "oficia" de morral para el drenaje.

Te van a dar-según cada equipo médico- las indicaciones necesarias para la limpieza diaria del drenaje que llevarás por una semana con vos.

En mi caso la indicación era limpiarlo dos veces al día, fijarme si en cada "vaciado" la cantidad iba disminuyendo y prestar atención al olor (que no hay si todo marcha sobre rieles). 

De suma importancia es prestar atención a que nada de los que vayamos ingiriendo (líquidos) salgan por el drenaje, en ese caso hay que llamar a tu equipo médico y acudir lo mas rápido posible a la clínica mas cercana o a la que fuiste operada.

No es mi panza pero sirve de ejemplo de los puntos.


También es muy importante desinfectar las incisiones con alcohol y secarlas luego de bañarse, intentar en lo posible no estar en lugares faltos de higiene o próximo a ambientes con animales, ya que los pelos pueden ser muy infecciosos. 

Yo tengo en casa a "Homero", un gato atigrado, para evitar esto que les digo tuve que terminar mi recuperación en la casa de mi madre y luego dos días en la casa de mi amigo Sebas hasta que me sacaran el drenaje y así poder volver a casa.

Mi cirugía fue el 20 de Diciembre y el 27 de diciembre me sacaron el último drenaje, les puedo asegurar que la vida cambia totalmente sin los drenajes, pero lamentablemente son importantes, así que a no quejarse.

A no victimizarse ni acobardarse, es parte del proceso y hay que tomarlo como tal, si yo pude, ustedes también.

22 de diciembre de 2011

El bolso,….¡Al cuete!

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Muchos de ustedes que están próximos a la cirugía estarán ya pensando en el bolso y en todo lo que van a meterle adentro al pobre…¡STOP!, desde ya les aviso que es al RE CUETE (al pedo, al divino botón, innecesario, o como se diga en su país).

Al mío lo llené tanto como llenaba a mi panza antes de operarme, como si fuese un fiel reflejo de mis propios pantalones cada vez que salía a cenar con familiares y amigos.

Debo decirles que la mayoría de las cosas que “le metí adentro” eran tan innecesarias como las cantidades de alimento que le “embuchaba” a mi pobre estómago, me atrevería a decirles que no use ni el 30% de las cosas que llevé a la clínica.

Les hago una leve reseña de lo que llevé y no fueron ni siquiera sacados del bolso, cabe destacar que cada paciente es un mundo y cada uno tiene necesidades especiales y particulares.

Me interné el Martes 20 de diciembre de 2011 a las 5:30 AM en el CEMIC de Saavedra, en Buenos Aires, Argentina (aclaración para los amigos Brasileros que siguen el blog).

Entré a quirófano a las 8 AM y salí (según mis padres) alrededor de las 12 del mediodía, que es cuando volví a la habitación, previamente estuve un buen rato en la sala de recuperación.

Estuve internada hasta el Jueves 22 de Diciembre de 2011, 48 horas exactas, me dan el alta y me vuelvo a casa con un drenaje (será tema de otro post).

Ahora sí, el bolso:

Procedo con su contenido y la explicación del porqué de su “alpedez”, por decirlo de alguna manera.

Camisón (al pepe N°1).

No es para nada práctico, ya que una vez operada van a pasar a verte los cirujanos y los médicos de guardia muchas veces al día y vas a tener que levantarte el camisón infinidad de veces, no es cómodo y además vas a tener los dos drenajes correspondientes, recomiendo absolutamente en lugar del camisón llevar un pijama, ya que no solamente es más cómodo por tener que levantar solamente la remera sino que además el pantalón te sirve para sujetar los drenajes. No lo dudes, pijama 100%.

Corpiños (al pepe N°2).

Los llevé al pepe, no porque no quisiera usarlos, sucede que una de las incisiones está muy cerca de la zona por donde pasa el corpiño (la boca del estómago) y no es una sensación grata la de tener algo tan cerca de la incisión, yo les recomiendo llevar uno flojito, que no aprieta y se fijan si lo usan o no, yo estuve a lola suelta nomás.

Mudas de ropa (al pepe N°3)

Yo llevé laque tenía puesta, (claro está) y una más, por si acaso, al pepe, volví con la misma que vine ya que la había usado solamente para ir a la clínica.
Te vas con un drenaje puesto así que te recomiendo llevar algo de algodón cómodo y que no ajuste demasiado.

Cremas hidratantes, perfume, maquillaje, shampoo y crema de enjuague (al pepes sin fin)

De las cremas hidratantes ni te vas a acordar, del perfume puede ser, del maquillaje menos y el shampoo y la crema de enjuague…….había donde estaba internada, así que decidan ustedes que hacer al respecto.

Notebook, libros, crucigramas (al pepe N° 4,5 y 6)

Uno cree que se va de vacaciones a un Spa, o al menos eso creía yo que jamás en mi vida había estado internada  para absolutamente ninguna intervención.

El primer día estás media “grogui” por la anestesia (será tema de otro post) así que ves todo nublado,  lo único que entendés a ciencia cierta es que te operaron. Ya te digo que no vas a tener  tiempo ni ganas de ponerte a postear nada ni hacer crucigramas, a las 4 horas de operada me mandaron a caminar por los pasillos, no tuve tiempo de nada.

El segundó día comenzás a tomar agua en jeringa (esto varía según el equipo médico que tengas) así que tu concentración está absolutamente puesta en eso, cada tantas horas aumentan la dosis y realmente querés hacerlo bien para poder irte, ni de chiste vas a estar con la notebook o los crucigramas.

Remedios, vitaminas, caseinato de calcio, etc. (al pepe N° 7, 8, 9 y etc.)

Al reverendo pepe, todo eso, no se ingiere nada de todo eso hasta después de haber salido de la clínica, al igual que sus remedios, consulte con su médico pero es probable que esos días de internación no los use o se lo administren ellos mismos.

 Ahora sí, lo que deberían llevar en el bolso.

1° Pijama.

2° Unas pantuflas mulliditas para poder caminar bien cómodo/a.

3° Un par de medias soquete (si sos friolenta/o).

4° Cepillo de dientes y pasta dental, ¡Elemental!.

5° Ropa interior (bombachas, tangas, calzoncillos, bóxers, lo que uses), que sean flojos y cómodos.

6° Un sweater, por si el aire acondicionado llega a estar muy fuerte pero por lo general la temperatura de las clínicas está estipulada en 22/23 grados. Yo recuerdo haber sentido calor.

ELEMENTAL E IMPORTANTISIMO, libretita y lapicera, durante el primer día de internación es elemental e indispensable NO HABLAR, así evitamos llenarnos de aire que luego se convierte en gases y duele como un demonio!!!!.

CORAJE Y GANAS DE VIVIR, elemental para entrar al quirófano y salir mentalizado/a de que una nueva vida comienza, una segunda oportunidad para hacer las cosas bien y cambiar, tanto por dentro como por fuera, NO ES FACIL, PERO ES POSIBLE.
 

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