17 de octubre de 2011

CEMIC - Charla Cirugía Bariátrica

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17.10.2011 - El cirujano organizó una charla informativa sobre cirugía bariátrica en el Cemic de Saavedra.

Me acompañó a la charla mi “padrino bariátrico” Marcelo Doullié, que conocía al cirujano y ya había sido operado hacia algunos años de Bypass Gástrico en otra institución y por otro médico.

La charla fue extremadamente estimulante para mí, había mujeres y hombres operados en distintas etapas de recuperación y otros tantos como yo a medio camino hacia la cirugía.

Ver los cambios de calidad de vida que tuvieron esas personas me hizo ver que realmente podía sucederme a mí también y estaba dispuesta a esforzarme para hacerlo.

Hicimos una semi-ronda y los que no estábamos operados comenzamos a preguntarles a los ya operados diferentes dudas y miedos que teníamos, ellos nos fueron contando sus experiencias, que eran de lo más variadas, ahí comprendí que cada tratamiento era un mundo aparte y que cada paciente era único.

Intercambiamos correos, teléfonos, perfiles de facebook, direcciones de blogs con experiencias personales y como quien viaja a Bariloche nos dijimos “que no se corte”.
Salí de ahí realmente “hiper-mega-estimulada”, ¡Fue increíble!, gracias por esa charla.

12 de octubre de 2011

5° Entrevista - ¡La cosa va queriendo!

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12.10.2011 - Con el correr de las semanas, las sesiones duplicadas de terapia, la balanza que iba mostrando los cambios y las personas que te van notando más delgada una se va relajando y se va entregando al tratamiento con más facilidad.

También es cierto que comienza el clima estar más templado y eso te juega a favor, es mucho más fácil hacer dieta en primavera o verano que en invierno.

Con el calor y la poca ropa una se siente más estimulada para bajar de peso y verse bien.

Llevaba bajados 4 de los 10 kilos que necesitaba para llegar a la cirugía y ya iba adquiriendo más confianza en mí misma.


Seguía investigando todo lo que podía, me metía en cuanto blog de experiencias encontrara y cuanto foro bariátrico hubiese polulando por internet, todo sirve cuando una anda “armándose” de información.
Volví  loco a Giordanelli con preguntas cada vez que iba pero él es un hombre sereno y respondió a cada pregunta que le hice, siempre.

Todo iba tomando forma y color.

5 de octubre de 2011

4° Entrevista - ¡A remarla!

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05.10.2011 - Como todos sabemos, los primeros kilitos se bajan rápido, luego... ¡Hay que remarla!

Tardé un tiempo en entender que iba a tener altibajos con el peso y que tendría que aprender a convivir con mis "bajos" niveles de tolerancia.

Entender que una semana por ahí bajaba un kilo y la otra nada o trescientos gramos solamente ó mucho más.

Hay que aprender a convivir con la frustración, porque cada enojo, frustración ,angustia o melancolía suele transformarse casi en el 100% de los casos en “COMIDA” y nunca es el tipo de “morfi” que nos dan en la dieta, siempre son cosa que engordan y que vienen disfrazadas como “castigo”, ojo, hay que estar súper atentos a esto.

Esa semana había hecho bien la dieta pero se ve que todavía estaba “pagando” por los permitidos de esos 15 días sin control. Nuestro cuerpo no es una máquina exacta, no necesariamente los cambios se notan de una semana para la otra.

Si te mandas un “moco” con la dieta quizás no se note en la balanza la semana próxima pero te aseguro que en algún momento va a aparecer la transgresión en el peso.

Así que por experiencia propia les digo que hay que tratar de no engañarse, hay que intentar no “planificar” trampas pensando que no van a aparecer, porque lo van a hacer, tarde o temprano.

La única forma de no frustrarse y de mandarse “mocos” es siendo consciente de lo que estamos haciendo, que el cambio es para toda la vida, no es una carrera, es preferible ir más despacio pero a paso firme, sin mentirse.

NADIE DIJO QUE IBA A SER FACIL.

28 de septiembre de 2011

3° Entrevista - Cuesta Arriba!

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28.09.2011 - Y sí, con dos semanas sin control me mando mocos como éste. Un kilito arriba, que va a ser, aponerle el pecho a la situación.

Así como la vez anterior sabía que había hecho las cosas bien ahora sabía perfectamente que la había cagado y mi psicóloga me habia advertido sobre este tipo que conductas, hablamos sobre los boicots, sobre los miedos a tener un cuerpo delgado, sobre la adición misma y sobre la dura lucha que me esperaba.

Siempre me consideré una mujer con coraje así que no me hice la tonta y fuí a consulta, preparada para que "me acomodaran los patitos en fila".

Apenas entré los saludé, siempre en las consultas estaban mi cirujano Carlos y Valentina, una joven Licenciada en nutrición que me acompañó y orientó en todo el proceso pre-quirúrgico.

Antes de pesarme decidí sincerarme, les conté que esas dos semanas sin control habían sido bastante "permisivas" de mi parte y que la balanza me lo iba a demostrar.

Un kilo arriba, así de simple, ¡una prueba mas de que los milagros no existen!.

Les dije que era hija del rigor, que necesitaba control semanal, que me bandeaba fácilmente. Giordanelli tiene esa especie de "control" interno, te escucha atentamente sin emitir palabra alguna, simplemente te mira.

Cuando terminé con todo mi discurso me dice: -Natalia, tranquila, todo eso yo ya lo sé, por algo llegaste a pesar lo que pesabas, no hay que bajar la guardia, tranquila, ya lo vamos a lograr, pero tenés pensar que nadie puede adelgazar por vos, pensá que estos 10 kilos es  lo único que te separan de la cirugía, nadie los puede bajar por vos, pero nosotros te vamos a ayudar.

Adoro a mi médico, por suerte no es de los abrazadores pero es contenedor "de palabra" y eso era lo que necesitaba y siempre obtuve.

Me quedé un rato con Valentina evaluando que era lo que estaba haciendo mal y reforzando lo que habia logrado hacer correctamente con la dieta.

Salí de ahí decidida y convencida de sus palabras, ellos me iban a ayudar pero era yo la que tenía que hacer la peor parte, así que lo iba a lograr, como sea!.

26 de septiembre de 2011

La boluda de la Ergometría

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19.09.2011 – Ese día fui a hacerme el estudio con mucho miedo, salí del trabajo más temprano y fui preparada como me habían pedido, 1 hora de ayuno, zapatillas, pantalón cómodo, algo para beber y una toalla de cara.

Yo estaba temerosa por varios motivos, sabía que me iban a hacer trotar en la cinta y la verdad es que apenas podía caminar sin cansarme, cada 5 ó 6 cuadras debía parar porque el dolor de espalda me mataba.

También pasaba por mi cabeza lo siguiente, durante la primaria y parte de la secundaría yo había practicado mucho deporte, hasta había logrado varias medallas, más precisamente atletismo, corría 80 y 100 metros (era velocista) y también practicaba salto en largo y posta mixta. Yo tenía clarísimo que no iba a poder trotar en la cinta, pero si me obligaban a hacerlo iba a ser la confirmación de que no podía, son dos cosas bien diferentes, y no quería.

Por otro lado me había costado bastante, muchos años de terapia y medicación recuperar la confianza y salir de los ataques de pánico. Uno de los síntomas de los ataques de pánico son las palpitaciones, pareciera que tu corazón va a salir expulsado de tu cuerpo.

Yo desde que tuve ataques de pánico intenté por todos los medios evitar toda actividad que me acelerara el corazón o me produjera palpitaciones, porque no sabía diferenciarlas, es algo muy loco, probablemente me entienda solamente aquel que lo haya pasado, no sé cómo explicarlo de otra forma.

Tomé coraje y entré a la sala de estudios, me explicaron que debía hacer y arrancó la prueba. Todo iba de maravillas, la cinta iba acelerando y empinándose. Mi corazón iba a mil y transpiraba mucho.

Llegué a mi punto límite supongo que a mitad de la prueba, le pregunté si faltaba mucho, me dice que aproximadamente la mitad, le respondo que no puedo más, que quiero bajarme.

Ella me pregunta que me pasa, le explico lo de las palpitaciones y el ataque de pánico, los recuerdos mezclados, el sudor frío, etc., todo mientras seguía con la prueba.

Me pregunta si no me animo a hacer una etapa más, le pregunto en qué consiste. Me responde que la cinta iría más rápido y la cinta estaría más inclinada, le respondo que no (me parece que ella no entendió nada de lo que le dije anteriormente) y le pido para terminar la prueba, mientras, yo seguía caminando velozmente en la cinta.

Me dice que no debía preocuparme ya que ella y su asistente estaban para cuidarme, que no iban a dejar que nada me pasara, le respondo que tenía razón en eso…Listo, apaga la cinta.

No entendí mucho, me quedé mirándola por semejante apagada así, en seco.

Me mira con su mejor cara de “Pocker” y me dice con un tono bastante pedante lo siguiente:

-          - La verdad es que estás en muy mal estado físico, sabelo.

¿WHATTTTTTTT?, ¡me volví loca!, ¡la señora acababa de descubrir la pólvora!.

Lamentablemente sociópatas como ésta hay en todos lados, el tema es que la mayoría de los gordos tenemos el tremendo problema de querer agradarle a todo el mundo entonces nos dejamos forrear  y no respondemos nunca a las agresiones verbales.

Por suerte no soy así, decidí no insultarla, como para no quedar mar y no devolverle con la misma moneda, pero le dije lo siguiente:

-          Mire señora, no se a quien esperaba usted corriendo en la cinta, pero le pido que se ubique, yo soy una obesa que se va a someter a un bypass gástrico, ¿a usted le parece que no sé que estoy fuera de estado? ¿Sabe qué? La próxima le traigo a Serena Williams así le trota 40 minutos en la cinta.

No me faltes el respeto dijo la señora, a lo que respondí que ella me estaba faltando el respeto, junté mis cosas y me fui de la sala.

Gente, sociópatas y boludas como esta nos vamos a encontrar en todos lados, cuando estén más delgados también, no va a faltar el que te  diga que te ve “enfermo”, lo que trato de hacerles ver con este texto es que “no hay que dejarse” verduguear, basurear, etc.

Defiéndanse, no hay que caerle bien a todo el mundo, si algo te molesta hacéselos saber.

16 de septiembre de 2011

1° Estudio Pre-quirúrgico - Eco Doppler

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16.09.2011 - Fui con miedo, lo reconozco. En mi familia son todos cardíacos, hasta tengo familiares con Bypass Cardíaco y una tía con trasplante de corazón. No estaba aterrada pero...casi.

A todo esto sumémosle que yo fumaba como una condenada, 40 cigarrillos diarios, si, un animal.

Como si fuera poco lo citado anteriormente tenía 50 kilos de más, así que estaba jugadísima.

Temerosa esperé mi turno sentadita en el CEMIC de Belgrano, la espera pareció eterna, ya no sabía que inventar, por suerte tenía mi revistita de palabras cruzadas y autodefinidos.

Cuando me llamaron pensé - ¡Bueno, llegó la hora de la verdad!- transcurrió todo con normalidad, me dijo la doctora que mi corazón y mis arterias estaban geniales, que el pucho no había causado estragos y que el sobrepeso tampoco, que por suerte había decidido a tiempo hacer el cambio.

Salí de ahí respirando aliviada y más convencida que nunca de que la decisión que había tomado era la correcta.

Este fue el primero de la batería de estudios pre-quirúrgicos. Habíamos arrancado genial.

14 de septiembre de 2011

2° Entrevista - Generando confianza.

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14.09.2011 - Demás está contarles que de la primera entrevista me fuí con más miedo que otra cosa.

Lo que mas recuerdo de ese primer encuentro fue la sensación de sentir que  por primera vez un médico no me juzgaba por mi obesidad.

Por primera vez no me habian dicho NO, todo lo contrario, fue un SI rotundo que me alegró mucho pero también trajo mucho miedo, porque entonces el cambio era casi casi una cofirmación a futuro y como todos sabemos, para cualquier cambio que se quiera emprender hay que mover muchos cimientos, y vaya si eso duele!.

Yo ya habia dejado de fumar, eso me hacía sentir muy orgullosa pero también sabía que no fumar y no comer conjuntamente era algo que no sabia si iba a poder tolerar.

Decidí invertir en mí y dupliqué mis sesiones de terapia, necesitaba la contención extra, profundizar sobre el semejante cambio de por vida que quería generar y que comenzaba a tomar forma tanto en mi cabeza como en la realidad misma.

Los primeros días de la dieta fueron maravillosos, estaba super estimulada y la primer semana fue una dieta modelo, tanto que bajé 3 kilos y medio. Llegué a consulta feliz, segura, como aquel que sabe que hizo las cosas bien, fué un placer subirme a la balanza, ya que sabía que iba a marcar menos que la semana anterior.

Recibí las felicitaciones pertinentes y comenzamos a hablar de todas aquellas cosas que me resultaban nuevas y aún extrañas, como la endoscopia, la anestesia, los drenajes, etc. Hay que preguntar todo, no hay que entrar a quirófano si uno no está convencido 100% de lo que va a hacer y mucho menos sin saber todo lo que va a suceder.

Antes de irme me entero que el 21 de Septiembre no nos vamos a ver porque es el día del Médico. Había que esperar 15 días para volver a encontrarnos, eso me preocupó bastante, 2 semanas sin control para mi podían ser fatales.

Obviamente que salí y me premié, me tomé un helado, total tenía 15 días para remendar errores, ya había comenzado mi problema con la falta de control próxima cercana.

NADIE DIJO QUE IBA A SER FÁCIL.

7 de septiembre de 2011

1° Entrevista -Conociendo a Gio…rdanelli!

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07.09.2011 - La primera vez que escuché hablar de él fue allá por el 2010, mas precisamente el 7 de Septiembre.

Para hablar de él y para contarles como lo conocí primero tengo que hablarles de la Dra. Salinas, ella me lo nombró, fue la primera vez que oí hablar de él.

La Dra. Salinas es además licenciada en nutrición, me la había recomendado con muchas ganas mi endocrinóloga, me había rogado que fuera a verla.

Fui, no nos entendimos. En realidad la entendí perfectamente, solo que no me gustó todo lo que me dijo y quería huir rápidamente de su consultorio, típica defensa de cualquier adicto, claro está.

Es ella quien por primera vez me habla de la cirugía bariátrica, me nombra algo así como “Manga Gástrica”, “Cirujano Carlos Giordanelli”, "que lo pensara", a lo que respondo que NI LOCA me someto a algo así, inteligente ella, se da cuenta que ni siquiera podía yo pensarlo y no insiste, me da una dieta y antes de retirarme del consultorio me dice que “en caso de que lo pensara…debía que dejar de fumar”.

Me voy del consultorio pensando que “ella estaba loca”, que “ni loca iba a dejar de fumar y mucho menos me iba a someter a una cirugía de esas”. Nunca más volví a verla, pero lo que hablamos ese día se me había marcado a fuego en la cabeza y era tema recurrente en mis sesiones de terapia. Ese mismo año dejé de fumar, el 18 de Noviembre de 2010, a  las 18 horas.

Luego de haber engordado muchos kilos más y de llorar con las fotos de mi cumpleaños número 33, (el 16 de Junio de 2011), me tomo unos meses y con el nombre del cirujano grabado a fuego en la cabeza comienzo  a investigar en internet quien era éste hombre.

Cual sabueso me siento en la PC y comienzo a intentar “ubicarlo” en internet y ver que saltaba en el “señor google”. A todo esto debo mencionar que siempre me caractericé por tener una imaginación bastante “inquieta” y cuando la doctora me lo nombró “Dr. Carlos Giordanelli” yo me imaginé a un “morochón” medio petacón, medio pelado quizás, “tano del sur”, robusto, del tipo “Danny de Vito”, vaya uno a saber porqué, me lo imaginé así.

Cuando comienzan a aparecer las primeras imágenes de el hombre en cuestión, ¡vaya chasco que me llevo!, el hombre es alto, rubio, de ojos claros, con bigote y cabellera completa…les juro, mucho mas cerca de Pierce Brosnan que de Danny de Vito, bueno,  al menos le había acertado a la edad.

gior

Leo todo lo que puedo de él en internet y decido  sacar turno, casualmente para el 7 de Septiembre de 2011.

Fui a la entrevista con todo un “speach” súper armado pensando que tenía que venderle una historia redondita para que quisiera operarme. Casi no me dejó hablar.
Me recibió con una sonrisa de “media boca”, ustedes me entienden, esa sonrisa que demuestra simpatía pero que no “derrocha” ni invita a que sientas muchaaa confianza, onda, soy ameno, pero no te pases de vivo.

Me hizo 400 mil preguntas, me miró de todas las formas posibles, leyó mi historia clínica para arriba y para abajo, me volvió a mirar de todas las formas posibles, me hizo más preguntas, me pesó, calculó mi IMC (índice de masa corporal), me hizo jurar y perjurar que no fumaba mas, me volvió a mirar mil veces más, (supongo que era una especie de "rayos x" incorporado que habrá traído de la facultad), ni idea, pero es al menos lo que yo sentí.

Recién ahí me explicó como era el método, me habló de un Bypass Gástrico, de mi IMC, de los problemas que acarreaba tener tanto sobrepeso, de lo que debería pesar en realidad, me habló de los pros y los contras de la cirugía, me avisó que mi vida iba a cambiar para siempre y en forma definitiva, me dijo que debía entender que jamás, nunca más iba a poder comer ni beber como lo hacía hasta entonces y que iba a tener que tomar suplementos vitamínicos de por vida.

Me dijo que era una candidata importante a la operación debido a que había dejado de fumar, no tenía hipertensión ni enfermedades asociadas a la obesidad. Estaban con él durante toda la entrevista dos Lic. en nutrición, Valentina y otra chica mas que no volví a ver.

Me pone sobre aviso de como iba a ser el tratamiento, nos veríamos todos los miércoles por la tarde hasta la fecha de la operación, que debía cumplir con todo lo que me indicaran para demostrar compromiso.
Me dan una dieta pre-quirúrgica, me mandan a hacer 400 millones de estudios y me dicen que si todo sale bien y bajo el 10% de mi peso en 3 o 4 meses me operan.

Yo sentí que durante la entrevista “nos medimos” mutuamente, yo soy súper desconfiada y traté todo el tiempo de concentrarme en responder correctamente lo que me preguntaba mientras intentaba a la vez “sacarle la ficha”, era un enigma para mí, para comenzar ya no era como me lo imaginaba físicamente, así que me tenía en jaque, necesitaba saber sí o sí donde me estaba metiendo y quería saber si nos íbamos a llevar bien.

Me agradó que NO sea de esos médicos “abrazadores”, que te ponen apodos diminutivos y te tratan como si te conocieran de toda la vida, NO soporto eso, vaya uno a saber porqué y por suerte era tan parco como yo, simpático pero medido, cero confianzudo el hombre, bien ahí.

Obviamente y como corresponde yo jamás lo tuteé, le digo “Doctor”, “Giordanelli” ó “Usted”, parece que también se sintió cómodo con mi forma de tratarlo y así nos llevamos, súper.

Mis datos de ese día:
 33 años.
1,56 metros.
110, 4 kilos.
Busto: 126 centímetros.
Cintura: 118 centímetros.
Cadera: 133 centímetros.
Remedios: T4, Alprazolam, Paroxetina, Níquitin.

 

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